La imagen se ofrece con muchísimo más detalle y nitidez (la resolución en píxeles se multiplica por cuatro, dos por ancho y dos por alto), luego, si tienes una televisión de grandes dimensiones, la experiencia va a resultar más gratificante e inmersiva por definición. Por tanto, merece la pena. Obviamente, si la filmación de partida permitiera la inclusión del HDR y, en particular, del Dolby Vision, se obtendrían otros beneficios a cambio, tal y como disfrutamos en la mayoría de discos 4K; pero es cierto que hay negativos que, según muchos expertos, no son proclives a estas mejoras (ya hay varios discos Criterion así, además de otros de sellos más pequeños). Es un debate amplio y, al parecer, bastante complejo, que atañe directamente a cuestiones técnicas que yo, particularmente, desconozco casi por completo.