¿Cómo que no es apoteósica, especialmente la 4ª temporada? ¡No debí venderle la sexta, señor mío? ¡Qué digo! Lo que tendría que haber hecho, además acorde con los tiempos que corren, es añadir el IVA a la venta, una penalización por no estar el comprador en posesión de un inglés perfecto y otra por un manifiesto mal gusto. Aunque no todo sería malo, de todos es sabido que lo privado es más eficiente y barato, con lo que debí encargar la entrega, a coste del beneficio bruto de la venta, a una empresa del ramo de la mensajería, concretamente la gestión de ésta, para que se ocupase de que un empleado de Correos la entregase.