Buf. Llevaba mucho tiempo sin entrar, y me asomo y me encuentro con... esto. Qué cansino.

Naturalmente, no voy a entrar en un debate tan artificial. Tan sólo me limitaré a hacer tres pequeños apuntes:

– en primer lugar, como bien ha dicho el amigo Branagh/Doyle, la valoración de una película que pasa por delante de nuestros ojos y por dentro de nuestro cerebro puede variar enormemente con nuestras circunstancias, y, de hecho, lo hace. Es más, debería hacerlo y es bueno que lo haga. Tanto más en la medida en que uno sea uno persona capaz de aprender y absorber nuevos conocimientos y experiencias, y dejar que estos afecten a nuestro conocimiento y nuestro pensamiento. Lo que viene siendo crecer como persona y madurar, vaya.

– segundo, en una ocasión, una persona quisó entrar en un debate igual de forzado y artificial conmigo, espetándome de forma muy contundente su opinión negativa sobre EL TÚNEL, la película de Antonio Drove de finales de los ochenta, que, vaya por delante, a mí tampoco me había gustado. Pero cuando le seguí la corriente y le animé a que me ofreciera sus argumentos para denostarla, el primero –si no el único– que me ofreció fue que el estudio del protagonista estaba demasiado limpio para ser el de un pintor​. Supe en ese instante que tenía delante a un idiota con el que no merecía la pena discutir.

– y por último: es simplemente imposible sobrevalorar BLADE RUNNER.