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La historia de Robbie Williams, uno de los mejores artistas del mundo, las experiencias que lo convirtieron en quien es y los demonios con los que luchó tanto dentro como fuera del escenario.
Muy pronto solo en cines.
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La historia de Robbie Williams, uno de los mejores artistas del mundo, las experiencias que lo convirtieron en quien es y los demonios con los que luchó tanto dentro como fuera del escenario.
Muy pronto solo en cines.
"¿Qué importa como me llame? Se nos conoce por nuestros actos."
"¿Qué importa como me llame? Se nos conoce por nuestros actos."
"¿Qué importa como me llame? Se nos conoce por nuestros actos."
¿Nadie ha ido a verla?
Yo tengo muchas ganas, soy fan de Robbie y he leído críticas muy entusiastas de la peli. Además, el director es el de The greatest showman. Caerá en breve.
Visualmente pinta muy bien, pero no soy fan de RW ni me corre prisa verla en el cine. Veremos si aguanta bien en taquilla.
Buenísima, de lo mejor que traerá 2025.
La vi hace unos días y todavía sigo pensando en ella, no sé como está teniendo tan poca aceptación en salas. Imprescindible para los fans de Robbie Williams o cualquier director que se atreva con una película de DooM.
Lleva poco más de una semana y en mi ciudad han reducido bastante los horarios, aunque parece que aún aguantará un par de semanillas.
Lo mejor que se puede decir de la película es que es tan brillante que uno no tarda en aceptar la premisa tan absurda de que un hombre con cara de mono se convierta en una estrella adorada por las adolescentes mundiales.
Lo peor que se puede decir es que esta historia ya nos la han contado: el ascenso, apoteosis y caída de un ídolo de nuestros tiempos, adorado, envidiado y odiado a partes iguales, pero siempre con un latente impulso autodestructivo.
Sí, no debemos engañarnos: es un relato bastante común a todas las historias últimamente vistas sobre cantantes anglosajones (Winehouse, Queen, Elton John) durante al menos dos tercios de su metraje. Hasta ahí apenas destaca especialmente, aunque nunca aburre ni deja indiferente pues aquí y allá nos encontramos con destellos de brillantez, según una línea establecida en Rocketman de introducir las canciones como explicación de los distintos momentos de la vida del cantante. Algunos números, como el apabullante Rock DJ atravesando Regent, demuestran el talento que, en ráfagas, se revela.
Más allá de este planteamiento, hay una progresiva elevación del drama interior y exterior del artista en el último tercio del filme que culmina con momentos de gran potencia visual, rayando la ciencia ficción, y, más allá de eso, de sinceridad y emotividad. El ascenso paralelo de la importancia dramática de su padre en su vida creo que es clave para poder entender esta fase del metraje.
Es difícil contar este tipo de historias (los conflictos mentales de los artistas, sus abusos, su prepotencia, su egolatrismo) sin que uno sienta indiferencia o rechazo ante el drama planteado. Gracey solventa el reto de manera arriesgada, a punto de caer en la parodia o en la burla, pero siempre dota a su principal personaje (un mono, al fin y al cabo) de la suficiente humanidad, con sus grandezas y bajezas, para poder uno tolerar sus excesos y manías. Gracias a ello ha podido conseguir el director el equilibrio adecuado en la narración de la historia y la aceptación de premisas que, en otro ámbito y en otros géneros, nos parecerían inaceptables.
¡Ah! Y canta con el corazón (y en el momento adecuado) My way... Debo advertir que eso hace que le perdone muchos errores, pero es una apreciación muy personal. Téngalo en cuenta.
Última edición por Raccord; 13/01/2025 a las 22:23
"Life's but a walking shadow, a poor player,
That struts and frets his hour upon the stage,
And then is heard no more. It is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing"
El biopic musical más calamitoso, financieramente, de esta última ola.
No he visto la película (me gustan algunas canciones de Williams, sin más), pero sorprende sobremanera que haya fracasado hasta en Reino Unido (lo de EEUU se podía esperar).
Algo ha tenido que pasar; algo ajeno a la propia película, independientemente de su calidad.
Acabo de verla, y tampoco puedo comprender el descalabro.
He seguido a Robbie desde que se separó de su banda y empezó en solitario, e incluso pude verle en su momento más álgido en vivo en Barcelona, en el concierto que siempre pongo como ejemplo de "tío que sabe y usa todas las trampas para meterse al público en el bolsillo". E incluso mucho después, cuando ya los focos le han dejado bastante de lado, me ha ido pareciendo un tío mucho más real e interesante en su "canallería" de lo que la imagen pública del momento nos vendía.
Esto es una buena película en general, no ya solo como musical o drama. Notable alto como biopic de un artista "pop" reciente (estos temas, sobre artistas reales o imaginarios suelo puntuarlos bastante más bajos), al saber conjugar la cara pública y la privada de modo orgánico (te estoy mirando, Bohemian Rhapsody). Los números musicales (la selección de temas y sus coreografías) están un peldaño por encima de lo que esperaba. Pero me ha chocado encontrar momentos de verdadero cine. Pequeños destellos incluso brillantes, como un pequeño plano en el que a punto de chocar de frente con otro coche en sentido contrario, el contraplano es el vehículo cruzando cual pared vertical de agua, la superficie de un lago mientras se hunde. Inesperado, y hay unos pocos momentos así.
Subrayo la honestidad. Usualmente, una "biografía autorizada" no pasa de ser un masaje creado solamente para revitalizar una carrera languideciente. Pero aquí, Williams expresa, en primera persona y con todo detalle lo espantoso que es como ser humano, sin tapujos. Egoísta, narcisista, destructivo... Vemos a un mono CGI meterse tanta droga como para tener tarjeta VIP de Pablo Escobar, cómo trata con un carácter despreciable a casi todo quien le rodea, incluidos quienes le quieren, y para colmo, le vemos hacerse "colegui" de otro prenda como Liam Gallagher.
No puedo dejar de lado mi pega personal, y es que han empleado "Land of 1000 dances" (que estaba escondida como "cara B" en el single de "Let me entertain you"), donde debió estar "Freedom", que sí fue un single de pleno derecho, y un bombazo además. Fue el hecho de que escogiera precisamente esa canción, dándole otra vuelta de tuerca a su significado original (para George Michael fue una forma de alejarse de su discográfica, para Robbie fue la salida de Take That, y todo disfrazado como canción de amor), lo que me hizo tomármelo en serio en su momento.
En el fondo es un entretenimiento bastante blanco y casi hasta familiar, pese a contar con no pocos momentos de miseria humana totalmente explícitos, que están rodados con mucha clase. No deja de contar la misma historia de siempre, pero los matices la suben por encima de lo esperable. Estoy mucho más convencido del resultado de lo que imaginaba antes de verla.
Todo lo relacionado con el mono es brillante, sin paliativos. La idea de transfigurar al protagonista en un simio es simplemente genial, y al cabo de 10 minutos, ya ni te das cuenta. Además con un CGI que es soberbio (lo del crío dándose un baño es un "escenón", técnicamente hablando). Incluso la escena de Knebworth, con esa representación tan gráfica del enfrentamiento entre los Robbies internos, a quienes vemos caracterizados con los looks de cada época de su carrera (me ha divertido fijarme en cómo siempre tiene el corte de pelo correcto para cada momento en su vida), es fantástica.
Más que recomendada para cualquiera, conozca o no al protagonista. Esta se viene a casa, y la pondré en un lugar de honor, entre la insuperable Dewey Cox y la descacharrante Popstar.
Última edición por repopo; 10/02/2025 a las 06:07
Vista, me ha encantado.
Digan lo que quieran, pero se nota que esta hecha con mucho corazón, lo cual ya la pone por encima de muchas biopics de época reciente. Y, sobre todo, sin miedo a tocar las partes desagradables y vergonzosas de la historia, en todo caso las resalta.
Es cierto que lo absurdo de la cara de mono repele al principio, pero a los 10 minutos uno se acostumbra por completo. Y uno entiende que no es mero capricho, si no el simbolismo que hay detras. Por cierto iba a decir que el detalle de CGI le ganaba al de "El Planeta de los Simios", pero apenas me voy enterando que es la misma empresa.
Creo que su mayor fortaleza es también su mayor debilidad. Por un lado, es una historia que ya conocemos de ascenso y caida del estrellato, pero por otro toca temas arquetípicos con los que cualquiera se puede identificar sin necesitar saber quien es Robbie Williams, bien podria ser un personaje ficticio (¡A lo Bojack Horseman!).
Quizá mi único pero es la escena en que se rapa el pelo ante un espejo roto, pensé que se iba transformar en el verdadero Robbie Williams, pero no, solo deja algo tonta lo que debió ser una escena seria.
Una verdadera tragedia su fracaso en taquilla.
En México, sin haber sido nunca un fenómeno, Robbie es más reconocido que en EU. He oido que aquí esta teniendo el mejor recibimiento... pero tampoco es decir mucho.
Al menos yo me alegro mucho de haberle dado una oportunidad. Ver esta versión de Rock DJ en pantalla grande es una experiencia que me dejó marca.