A mí me parece una película agradable, que si bien dista de ser excepcional, me deja ganas de volver a verla, lo cual es muy buena señal. En la línea de Fue la Mano de Dios o Roma, siendo al igual que la de Sorrentino mucho más digerible que la plomiza película de Cuarón.
A destacar la música, elegir como banda sonora a Van Morrison es apostar a caballo ganador, maravillosa decisión de Branagh.