Si Alemania no hubiera iniciado la Operación Barbarroja en junio del 41 y desplazado a los mejores pilotos de la Luftwaffe al Frente Ruso, hubiera acabado por derrotar a Gran Bretaña unos meses después, de eso no cabe duda. La decisión de Hitler ya fuera porque fue engañado por los ingleses que le daban esperanzas de llegar a un acuerdo, o porque los menospreció, fue totalmente decisiva para el devenir de la Guerra.
La propaganda inglesa a partir de ahí hizo su trabajo y ha llegado hasta nuestros días, haciéndonos creer que sus valerosos pilotos de la RAF derrotaron a la Luftwaffe con total claridad, porque tenían mejores aviones y mejores pilotos. Todo falso.
Esperemos que Ridley Scott haga una buena película, y sobre todo que no nos cuente demasiadas milongas como Hollywood acostumbra en estos temas.