Amen :agradable
Y tampoco olvideis que colabora con Bruce Broughton y John Debney en The Orville
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Beltrami efectivamente es un currante de la industria, un artesano. Tiene la formación (vía Goldsmith y Young, nada menos) la personalidad, y el talento, pero rara vez brilla. Es un 5-6 constante, con picos puntuales de 9-10 (la saga scream, 3:10 to Yuma, Mimic, Hellboy, Gods of Egypt, Yo Robot, Mathilda...), y pendientes puntuales de 0-3 (Ben-Hur, Resident Evil, Carrie, La Profecía, Un Lugar Tranquilo...)
Más Beltramis, Debneys y Mcneelys es lo que necesitamos para la industria de Hollywood para el grueso de películas. Otro gallo nos cantaría. Currantes artesanos con un nivel medio más que decente, que saben que hacer con una orquesta.
Porque debemos asumir que si, los talentazos y genios ni pueden ni quieren hacerlo todo, pero la alternativa a eso no tendría por qué ser Remote Control.
Un lugar Tranquilo es mínimo de 6 y Resident Evil de absoltute zero :digno
Y el omnipresente Lorne Balfe, que no se ha citado. Estén, hayan estado o no formaran parte de ello, forman parte de una dinámica de lazos de unión que se emparenta con el Ratpack que formaron en los 60' Sinatra-Dean Martin-Sammy Davis Jr. & co. En lugar de Ocean's Eleven, Zimmer's Eleven :D
No puede ser que yo escuche la banda sonora de Campanilla 35: Esta vez en streaming, y tenga mejor música que el 99% de films de clase A que se estrenan en cartelera. Es como si John Williams estuviese musicalizando en la actualidad las producciones direct to video que Steven Seagal se dedica a hacer ahora en Turquía, un sinsentido.
Es como Mark Mackenzie, probablemente el talento norteamericano más destacado de los últimos 30-40 años, y ahí lo tienes, haciendo secuelas de Dragonheart, la última lanzada en 2019.
Me encanta la defensa apasionada que de el hizo Jonathan Broxton en su analisis de la última partitura de Dragonheart. Es que no hay quien lo entienda.
(...)
The score for Dragonheart Vengeance, as has been the case with all the Dragonheart sequels and prequels, is by the great Mark McKenzie. I’m sure I’ve written a variation on this before, but it’s worth stating here again: Mark McKenzie is one of the best film music composers of his generation, and the fact that over the last decade his only scores have been for Dragonheart movies, Hallmark Hall of Fame movies, and faith-based Mexican animated films (The Greatest Miracle, Max and Me), is one of the most appalling film music-related outrages of my lifetime.
This is a man who studied with Pierre Boulez and Witold Lutoslawski, and who was one of the most in-demand orchestrators in Hollywood while still in his 20s. This is a man who, in the past, has been hand-picked by luminaries like John Williams and Jerry Goldsmith and James Horner, Danny Elfman and John Barry and Alan Silvestri, to work on their scores. This is a composer whose music overflows with beauty and passion, gorgeous themes and strong emotion, sparkling orchestrations and masterful technical content. And yet, since making his solo film music composing debut in 1991, McKenzie has written just 21 feature scores, including this new one. He should have been locked down on two or three major studio features every year for the last two decades, across multiple genres. He should have been nominated for at least a couple of Oscars, and should be listed in the same breath as those composers I noted above. Instead… he’s scoring the fourth straight-to-video sequel to Dragonheart. It’s beyond infuriating.
To add insult to injury, the Dragonheart movies have an incredibly limited music budget, which forces McKenzie to write, arrange, and perform them all himself using his personal synth, keyboard, and sampler setup. To give him credit, McKenzie chooses to see the positive side of all this, saying that it gives him an opportunity to hone his programming skills, investigate new samples, and test himself to write the best music he can within these limits. And, of course, that is all true, but the truth of the matter is that McKenzie excels when he is in front of an orchestra, marshaling 100 or more musicians and singers, creating music in that way. His music just begs to be performed live, and as good as his samples are, nothing can ever re-create that visceral orchestral experience. I know it, and I’m sure he knows it too; so, with that caveat out of the way, what we are left with on Dragonheart Vengeance is a score which is beautifully composed, skillfully arranged, and filled with heart, but is held back by its electronic nature.
(...)
Yo, como mero espectador, y sabiendo la calidad de los originales, su colosal relevancia y su triunfos musicales, sí lo palpo, y más intuyendo que los remakes suelen ser abocados a terrenos resbaladizos. Las comparaciones son odiosas.
Uno dentro de esa profesión seguro que no piensa en eso, yo desde fuera sí.
La primera Campanilla es fabulosa y es para paladear y regocijarte; la segunda, la más aventurera, con ecos de Atlantis en sus coros, es notable pero lo que gana de acción lo pierde en magia; y la tecera sigue siendo digna. Y si Intrada no ha sacado más es porque no han vendido bien. Inocencia interrumpida, a veces me da la impresión de que ofrecer explícitamente un baño de espectacularidad rebosante de fotorrealismo ha mermado la capacidad imaginativa, sentir el placer de las cosas más pequeñas, de deleitarse en la imaginación que estos scores plácidos evocan (véase el romanticismo de Anastasia de David Newman). O Hisaishi y sus entrañables pequeñas historias anónimas.
No hace mucho estuve escuchando Los Pitufos, de Christopher Lennertz, y vislumbré ese placer por la ternura musical. Un buen trabajo, sin gran ambición, que necesitaría pulirse. Veamos qué acontece con Lennertz en un futuro. De todas maneras, las películas de animación están marcadas a fuego desde que John Powell puso la primera pica. Y luego Giacchino, que en la animación ha conseguido momentos muy hermosos, de gran intimidad -Inside Out, por ejemplo- pero prima el ritmo, mucho ritmo y a veces debiera atemperarse un tanto. Si por algo Menken dijo que se le veía ya como a un autor anticuado....
E iba a decir algo más y se me ha ido el santo al cielo, signo de que me voy a la cama. Buenas noches.
¿Y por eso, como van a comparar si o si -a menudo cruel e injustamente- uno no ha de esforzarse?. No lo compro... si Beltrami pudo encontrar inspiración en el espanto de Dioses de Egipto, también pudo haberla encontrado en la historia de Ben-Hur, aunque la película en si no fuese gran cosa.
¿Y quién ha dicho que uno no de esforzarse? Pues vaya profesionalidad entonces si no te esfuerzas en algo que has aceptado... Yo me refiero a esa combinación de 3 partituras míticas que parecen sacadas ex profeso de una máquina tragaperras: ¿no has oído la expresión un caramelo envenenado, dicho poéticamente?
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Ya sé lo que quería decir y se me había olvidado: Randy Newman, el scope, el paisaje musical que abría ese hombre en sus trabajos musicales era inmenso y su paleta de colores infinita. Hubo en el cine durante un momento en Cars que me quedé embobado... y eso que no está considerada como uno de sus grandes logros.
Como para recordar a Gary Sinise: "Has sacado dos unos, los ojos de serpiente"
Sólo afirmo que "entrañaba sus riesgos"
Además, ¿cuántas Jane Eyre formidables se han logrado? Pudo salir notable, regular, mutante. Carrie, La profecía y Ben-Hur son 3 que hicieron HISTORIA. Es un hecho, no discuto más. El resto es historia
Mira, de La Cosa sin embargo salió más airoso quizá por cierto mimetismo original que se adecuaba mejor.
De Conrado: The Omen
Aunque el compositor cite la legendaria música de Jerry Goldsmith en algunos pasajes -y al final, ya en forma de homenaje-, ha optado por eludir cualquier otra referencia y trabajar sobre derroteros completamente diferentes, como si de una nueva película se tratase (a pesar de los calcos en escenas).
El resultado es un error monumental, a pesar de su esfuerzo por hacer una música sólida, que lo es. El angustiante y terrorífico canto coral Ave Satani de Goldsmith hacía expresiva la inexpresividad del niño, convertía al Diablo en un ente tan omnipresente como invisible, con arrebatos de furia incluidos, y daba total coherencia al filme. Al evitarlo Beltrami, el poder de Satanás se diluye. Porque la comparación, aquí, es inevitable
Y añado yo, sea justa e injusta iba a pasar. Y no hay culpas.
Por más que se pretenda evitarlo, la comparación con el original de Pino Donaggio es inevitable, y esa comparación resulta completamente humillante para lo hecho por Beltrami, porque allá donde Donaggio dio una lección de cine, Beltrami ni siquiera evidencia oficio, con una banda sonora pésimamente aplicada. Y allá donde Donaggio explicaba e implicaba, Beltrami solo acompaña y enfatiza. Con Donaggio, la protagonista era tratada con enorme calidez y afecto, y el espectador se posicionaba inevitablemente a su lado; para Beltrami, Carrie es un monstruo. Donaggio desarrolló implecablemente un doble nivel dramático: la música interior (ternura) y la exterior (horror) al personaje; la lectura de Beltrami es plana y sin matices ni imbricaciones entre la perspectiva del personaje y lo que la rodea. Finalmente, Donaggio construyó narración y la película fue dependiente de esa narración musical; Beltrami se limita a seguir las pautas narrativas del filme, sin tener en consideración cualquier estructura.
No cuestionaba tus palabras, hombre, solo faltaría. :abrazo Cuestiono el trabajo de Beltrami. Claramente, a mi juicio, se dejó sobrecoger por las futuras e inevitables comparaciones con esas magnas obras, y eso le llevó a no esforzarse en absoluto. No hay justificación alguna para que no cumpliese unos mínimos de decencia... y no los cumplió. Y claro, se le echaron en cima (con todo merecimiento).
Con algunos precedentes de remakes horrorosos también en lo musical (Carrie o The Omen), asustaba y mucho lo que Beltrami podía hacer con esta nueva adaptación de la novela pero que a nadie se le escapa es a su vez un remake del Ben-Hur de 1959, que cuenta con una música, de Miklós Rózsa, que está en el podio junto a las mejores bandas sonoras de toda la Historia. Cualquier comparación, obviamente, humilla lo hecho por Beltrami. Pero Beltrami es un buen compositor cinematográfico cuando se le ha dejado y cuando los criterios banales y comerciales no se han interferido en su labor creativa. En este filme no es lamentablemente el caso, porque su saldo es positivo en parte de lo musical y negativo en lo cinematográfico.
Aquí aparecen hasta conjeturas y todo. ¿Qué el culpable no es compositor sino el productor o el director? Ya trató el tema Xalabarder, y, quizá, (hipótesis) el compositor asistió con cierta frustración a lo que estaba asistiendo. Pero eso son gajes del oficio desgraciadamente, ahora y hace 50 años.
Si Beltrami ni siquiera evidencia oficio, la culap es suya y solo suya. ¿Que la crítica es negativa porque parte de una ilustre obra?. Pues si... y no. Empezaron comparando (inustamente, la coletilla de inevitable nunca la he comprado), pero las críticas acabaron siendo especialmente virulentas porque se constató que Beltrami ni siquiera lo intentó. Y tiene mimbres de sobra para haberlo intentado.
Sin entrar a comparar, la música de Beltrami ya es terrible en si misma considerada.
Entre gajes del oficio, conjeturas al aire, y demás, se tiende a disculpar mucho a los compositores, eh. De según que generación y contexto, eso si. No veo que nadie disculpe a menudo (¡y bien que hacen!), al vendehumos de Brian Tyler y sus fuegos de artificio. Si hay que darles palos a los compositores, se les da. No pasa nada.
Eso si, luego se dice que Ben-Hur ya era un remake en 1959 (de una película que ya era una obra maestra, ojo), y te miran raro.
Como en literatura, las grandes historias se van a adaptar una y otra y otra vez... es normal.
Los criterios comerciales (¡sorpresa, es una industria!), no implican que te tengas que tumbar a la bartola, que fue lo que hizo aquí Beltrami.
¿Le pudo la presión? Es posible, a los tenistas más de una vez se les encoge el brazo cuando tienen punto de partido y servicio. Si no se esforzó en absoluto (me cuesta creerlo) y tenía dudas respecto a lo que podía aportar en beneficio mutuo, mejor discutirlo con el director. A no ser que eso repercuta en su fama y tenga pánico a ser despedido (que viendo como consideran a los músicos...)
Pero son víctimas propicias. ¿Quién mató al mayordomo? ..... El compositor.
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Cita:
Iniciado por Otto+;4562421[B
Es un factor a tener en cuenta. Me dijo una vez Rachel Portman que cuando se anuncia una nueva versión de un proyecto mítico del pasado que tuvo una gran banda sonora todos los compositores de Hollywood dicen estar de vacaciones :D.
Por cierto, pobre Portman. Perdió Mulan por quedarse embarazada y años más tarde La Pasion de Cristo por exactamente la misma razón.