Ya se que B/D no es un gran de Tyler Bates, pero con Genndy Tarkowsky saca cosas muuuy interensantes.
https://www.youtube.com/watch?v=JKzuYuLfrlE
https://www.youtube.com/watch?v=uIG2AcoJsn4
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Ya se que B/D no es un gran de Tyler Bates, pero con Genndy Tarkowsky saca cosas muuuy interensantes.
https://www.youtube.com/watch?v=JKzuYuLfrlE
https://www.youtube.com/watch?v=uIG2AcoJsn4
Bueno, y Cleopatra es más accesible, pero con Cheyenne Autumn y Dragonslayer no puede mucha gente. Grandes cantidades de disonancia, atonalidad, y vanguardia en ellos.
Frank De Vol (1911-1999), compositor asociado por excelencia al realizador Robert Aldrich como Edwards a Mancini, además de autor de las bandas sonoras de las comedias de Rock Hudson y Doris Day y de films familiares disneyanos en los 70, posee el toque North aunque no llegase a musicalizar ninguna película del calibre de Espartaco y Cleopatra. No obstante, ahí está su labor en Canción de cuna para un cadáver o Doce del patíbulo para establecer una sinergia entre ambos. Y recientemente Intrada ha editado La venganza de Ulzana, film protagonizado por un ya talludito Burt Lancaster y dirigido por.... Robert Aldrich. En su aproximación a la música étnica (india, mexicana) y su utilización dramática e incursiones en los principales leit motifs de los westerns, también De Vol se vio influenciado claramente por North.
Al propio John Ford no le gustó la partitura de North.
Es demasiado compleja y densa (moderna), para una película de hoy en día, ni imagino lo que debió suponer en 1964. Adelantado a su tiempo, North fue.
Si hay un padre de gente como el Elliot Goldenthal más desatado, ese es North. No es un compositor nada facil, desde luego, he leído más de una vez en FSM que se trata de un "gusto adquirido". Pero al mismo tiempo, dramática y emocionalmente nunca perdía de vista las necesidades de la narrativa, era un compositor cineasta de primera categoría, solo que, quizá, intelectualizaba demasiado sus trabajos, cosa que para mí no es un problema pero entiendo que para el aficionado de a pie si lo sea.
En fin, quizá uno de esos innovadores del medio que merecen ser llamado genio con todo merecimiento. Si gente como Herrmann, Goldsmith o Williams se postran ante el (Goldsmith dijo que las pasó canutas en la regrabación de el tormento y el extasis, para cuyo prologo el compuso por cierto una pieza sobrecogedora por cortesía de su amigo North), será por algo.
Siempre me ha hecho gracia imaginarme al aficionado promedio que meta el CD de Espartaco en el reproductor esperando algo tipo los diez mandamientos o Ben-Hur (¡solo un año anterior!) y se encuentre con ese... ese asalto auditivo (y esa instrumentación tan extraña, sarrousófonos, kytharas, ondiolinas, esa orquestación disonante que en gran medida renuncia a lo mélodico para apostar por leitmotivs rítimicos, salvo el tema de amor...), en fin, una locura.
North debuta en 1951 -aunque el macarthismo lo tuvo en el punto de mira :sudor- y Herrmann definitivamente se instala ya con continuidad anual. Muchos compositores van a aprovechar ese vanguardismo emergente para desencortesarse y entrar en nuevos terrenos apasionantes (Waxman, Friedhofer, Kaper, Amfitheatrof, Antheil) cada uno en la medida que ocupe en la jerarquía aún gobernante durante unos años en los estudios; así que a mediados de la década de los 50' el cine norteamericano se "deseuropeiza" en los términos más románticos expuestos anteriormente por Korngold, y adaptan el jazz y el vanguardismo.
Max Steiner va a ser el que más sufra las consecuencias y su carrera entrará definitivamente en pendiente cuesta abajo tras "Centauros del desierto" (1956) y "La esclava libre" (1957); Korngold ya había abandonado América en 1947 y muere justo diez años; Victor Young también fallece, un año antes; Alfred Newman va a bajar mucho el ritmo de trabajo, a pesar de lo cual todavía ofrecerá un par de obras maestras, en 1959 y 1962; y los que van a permanecer son Tiomkin, cuyos últimos 15 años de carrera tal vez ofrezcan la cúspide de su trayectoria -cosa poco frecuente, aunque me gustaría que me contaras desde tu punto de vista personal autores musicales que cobraran un nuevo impulso pasados los 55-60 años (a lo largo de la historia, en un arte como la pintura me parece más factible)- y Rózsa, que aun y todo entra en la senda de Alfred Newman en cuanto a distanciamiento de proyectos. El húngaro permanecerá casi como una anomalía en un Hollywood más vanguardista post-1955. Y Elmer Bernstein y Leonard Rosenman sacuden 1955 como un terremoto, lo que consolida el cambio de ciclo generacional y el adiós al romanticismo europeo, incluyendo en eso la salida de Hollywood de notables realizadores como Robert Siodmak, Max Ophüls, William Dieterle, Jules Dassin y algunos más que han ido despidiéndose, quedando los artesanos adoptados dócilmente (Curtiz, Negulesco) y algunas excepciones que irán más por libre como Zinnemann y Preminger con resultados desiguales.
Y la década de 1960 supondrá la explosión definitiva larvada a acelerones en la anterior.
no te extrañe pues que mi núcleo musical en lo cinematográfico predilecto sea, como ya he dicho antes, entre 1950 y 1985. Post-1985, por supuesto que seguirán cambiando las cosas y entrando con inusitada fuerza los Patrick Doyle, Elliot Goldenthal o Thomas Newman, pero es más en función de nombres aislados en mi opinión, muy potentes, que como cambio que sacuda las bases del sistema establecido anteriormente más allá de los poderosos cantos de sirena que la música new age minimalista (quizá la novedad por excelencia) y un pop/rock más exacerbado (pero que ya había sentado cimientos anteriormente).
Monumental post, Otto+.
Yo soy incapaz de quedarme con una etapa, todas son fundamentales para entender la progresión del medio y su evolución en base al contexto histórico y social. Incluso la actual, la que estamos viviendo, considero que tiene alicientes suficientes para, cómo aficionado, no perder el entusiasmo y el interés, que al final es de lo que se trata, y como analista o historiador de la música de cine... bueno, entender como hemos llegado a donde hemos llegado, que no es poca cosa.
Elfman aún sostiene, a día de hoy, que la cosa es cíclica, y que en el futuro los scores orquestales temáticos y de densa orquestacion volverán a ser la norma en Hollywood. Veremos si el tiempo le da la razón.
Herrmann también cobró impulso en la última etapa de su vida, la diferencia con Tiomkin es que mientras esté último rubricó sus últimos años con excelentes películas, Herrmann, más allá de la incipiente y truncada colaboración con De Palma y Scorsese, puso su talento al servicio de cintas bastante mediocres. Si hubiese vivido 10 años más... en fin, a saber. Incluso puede que a lo mejor hubiese llegado a colaborar puntualmente con Spielberg. Al menos murió feliz (todo lo feliz que puede llegar a ser un maniaco depresivo), y sintiéndose valorado y querido.
De todas maneras, la música es una disciplina que lleva muchos años de formación y pulimiento, por norma general.
Williams no alcanzó la madurez compositiva hasta mediada la cuarentena (compuso E.T, por ejemplo, con 50 años exactos, en 1982). Desplat tiene 59 años y pese a llevar componiendo desde los años 80, solo ha "explotado" del todo desde finales de la década pasada, Korzeniowski tiene 48 años y apenas está empezando como quién dice, pese a debutar en el año 2000.
Para un compositor, los 40-50 años pueden ser apenas el comienzo.
Yo es que creo que el cambio -hacia donde sea, eh, no tiene por qué ser una vuelta al sinfonismo- ha de tocar YA con la coyuntura actual. A varios de esos compositores atados a lo largo de una vida a los estudios me hubiera gustado verles disfrutar en LIBERTAD PLENA creativa, sentirse jóvenes como Herrmann de nuevo. Desgraciadamente, ya sabemos que la edad es un factor para no encontrar trabajo, eso y la falta de contactos con los que dirigen el cotarro actualmente.
En Europa, la longevidad creativa parece más establecida (aunque es verdad que hemos hablado de compositores españoles de cine que ya no encuentran trabajo), pero Desplat se va a poder garantizar un bonito atardecer saltando de una lado del charco al otro. Fíjate en Manoel de Oliveira, el realizador portugués, dirigiendo su último film con 106 años o una cosa parecida; vale que es fruto del azar, algo único, pero ojalá ese grado de creatividad, disciplina, libertad se asemejara a un perfil semejante al del luso. Bueno para el arte y la curiosidad, malo para el aspecto industrial; se necesitan mecenazgos como en los que el centenario director se apoyaba.
Por cierto, analizas al Hugo Friedhofer de 1947-8 con el último de 1976, influido por el vanguardismo y amigo íntimo, hasta tal punto de que vivió en su casa alguna temporada, de Paul Glass (El rapto de Bunny Lake, Una mujer atrapada), y es una pena que al hombre no le ofrecieran más trabajo o le facilitaran contactos porque dominaba el atonalismo también como el mejor. No hubiera sucumbido a la depresión a la que era asiduo, estoy seguro. Quiero creerlo.
Pero es eso, el tiempo, se les agotó el tiempo a muchos y no volvieron a llamarlos lamentablemente, envejeciendo en el olvido hasta que dos décadas después sus nombres gracias a Internet comenzaron a ser rescatados y entonados.
Pero es que las posibilidades de la orquesta sinfónica tradicional son infinitas, en mi opinión, con una paleta sonora mucho más amplia que el color que pueda aportar la electrónica . Puede ser el estilo clásico post romántico de Korngold/ Williams o el vanguardismo extremo del Planeta de los Simios de Goldsmith. Ahí no hay NADA de electrónica aunque pueda parecerlo. En medio, un universo de posibilidades.
Pero estoy de acuerdo, más que vuelta al sinfonismo, sería mejor definirlo como vuelta a un sonido mayoritariamente acústico, orgánico, con instrumentos reales. Por ejemplo, en las 5 primeras entregas de la saga viernes 13 (si, la saga viernes 13), como la electrónica todavía era muy pedestre, resulta que hay una pequeña formación orquestal con la que Manfredini hace virguerías a nivel de orquestación. Son partituras muy estimables. A partir de las sexta entrega, los productores consideraron que los samplers tenían suficiente calidad y para ahorrar costes eliminaron la parte orquestal, lo que fustró a Manfredini enormemente. Ya no era lo mismo.
En el extremo opuesto, una saga compuesta al 100% de partituras electrónicas... salvo la segunda entrega, donde llega un joven Chris Young y dice que lo que mejor funciona a su criterio es un sonido orgánico. A fuerza de dar el coñazo acaban haciendole caso y obtenemos la mejor banda sonora de la saga con diferencia.
https://www.youtube.com/watch?v=DGS80MNRokk
Creatividad.
Nuevo Giacchino para el 6 de Noviembre
https://www.youtube.com/watch?v=puWheEb9sM8&feature=emb_title
Y The Boys, segunda temporada, 9 de Octubre en digital (LLL en fisico)
https://www.youtube.com/watch?v=R8QdRX-vflM&feature=youtu.be
Creo que ESA es la razon por la cual, casi todas las discograficas de las productoras como Back Lot Music, Paramount Music o Fox Music, empezaron a desligarse de Varese y empezaron a funcionar por si mismas sin tener que depender de Varese (tambien, la salida de algunos de los hombres fuertes que hicieron de Varese una de las mas grandes editoras, es otra razon de mucho peso)
¿Que diablos se le paso a la cabeza a Clemmensen para decir que Dragonslayer es horrible?
¿Arriesgado?, SI
¿Poco facil en su escucha?, PUEDE
¿Horrible?, NI DE COÑA.
Cuando los Newton Brothers se ponen con Flanagan, te sacan cosas como esta
https://www.youtube.com/watch?v=VC140i1Kh4A&feature=youtu.be
CLAVADO. ¿Es posible un ciclo o período de alternancia como sugiere Elfman (Gótico-Renacimiento-Barroco-Neoclásico-...) aplicable a la música de cine, reduciendo los siglos a décadas? La experiencia nos dice que sí; la fractura podría venir de mano de la tecnología, nunca existente como hasta ahora, que simplifica enormemente recursos y costos.
¿Sabéis que en FSM corre una cita que afirma que a la directora de "Viuda Negra" no le agrada la música intrusiva y pone por ejemplo a Avatar y el score de James Horner? Porque si los nuevos productores o directores que puedan surgir pasan del tema o no están educados en la labor que la música ha hecho por el medio, un cambio de paradigma que abra el paisaje y el que convivan con estabilidad posiciones pro y contra, sería lo más sano, se aleja irremisiblemente.
¿Acaso se volverá a juntar una pandilla de amigos como Scorsese, Spielberg, Coppola, Carpenter, Verhoeven, De Palma, Dante, etc. cuya visión musical sea tan clarividente? No vale con uno, dos o tres; ha de ser generacional.
Por cierto, otra cosa, relacionada con el mercado del CD y para la cuál es posible que Tonk pueda añadir algo más. En Japón el CD comercial sigue bastante extendido dentro de unos límites que entran en lo precario si lo comparamos con otras épocas, pero parece que aún goza de salud respetable al contrario que en USA y EEUU (sólo allí, por ejemplo, se ha editado las partituras de Rambo Last Blood, y veo que van a sacar lo que parece un recopilatorio de la serie anime Evangelion llamada Infinity por su 25º aniversario o ediciones limitadas de Sister Act 1 y 2 (sí, las de Whoopi Goldberg). Ya sabemos, la potencia de la maquinaria udiovisual nipona. Fuente: ArkSquare.net
Hay cosas que quizá nunca lleguen a digital. Por ejemplo:
FRANZ REIZENSTEIN -THREE CONCERTOS
O esto que se salvó por los pelos canosos de la barba de acabar literalmente en la basura hace unos pocos meses de no ser por una llamada en el último momento a Bruce Kimmel de Kritzerland Records:
http://www.kritzerland.com/house_blood.htm
Beginning in 1965, Amicus Productions re-suscitated the dormant portmanteau horror film with Dr. Terror’s House of Horrors. They followed that with Torture Garden (1967), and then The House that Dripped Blood (1971). Subsequent to that, they made Tales from the Crypt (1972), Asylum (1972), Vault of Horror(1973) and From Beyond the Grave (1974).
For The House that Dripped Blood, Dress cre-ated a wonderfully atmospheric score – some of it lives in the world of Humphrey Searle’s The Haunting, but Dress’s music is his own and it really gives the stories in the film an interesting texture and feel. There’s a lot of percussion and weird effects, organ, a solo female voice floating in the air, harpsichord, vibes, strings – it’s all very hallucinogenic and off-kilter. It’s a shame he didn’t do more films.
Todo, absolutamente todo lo que se ha restaurado, reconstruido y/o re-mezclado en los últimos 10-15 años, está salvaguardado digitalmente en discos duros, con copias de seguridad redundantes en varios sitios, sin compresión alguna, y en los casos en los que se haya podido, en alta resolución (es decir, más calidad que un CD). Esto se hace para evitar la perdida del material por incendios u otras causas, algo muy común por desgracia en el pasado. De modo que TODO lo que se ha ido lanzando físicamente de manera limitada puede editarse digitalmente ahora mismo, sin complicacion técnica alguna.
Otra cosa es que los estudios quieran o lo consideren rentable. Pero estos esfuerzos de preservación y restauración de la música de cine (en muchos casos se trata de verdadera arqueología, como las ediciones que enlazas) no se van a perder, pues todos ellos se han llevado a cabo enteramente en el dominio digital.
Respecto al papel de la música de cine en el medio y el desconocimiento de lo que puede aportar por parte de las generaciones actuales, me viene a la cabeza algo que me comentó hace relativamente poco David Arnold. Transcrito de memoria y de manera algo deslavazada, aviso.
"La cosa es que no soy el puto hilo musical de nadie. El director de fotografía, el diseñador de vestuario, todos contribuyen a la narrativa, a la visión del director. Y sin embargo, con la música últimamente solo quieren algo que pegue bien con las imagenes y que no moleste demasiado -comentario literal que me hicieron en una reunión-. Y cuando te vienes a dar cuenta, te dicen cosas como -ese tema de amor está muy bien, pero puedes hacerlo menos prominente-, menos flautas, menos cuerdas, menos oboes, menos exposición temática, MENOS PASION. ¿PERO QUE COJONES?.
Mis scores son temáticos, tío. Yo no se quedarme en segundo plano. Estoy ahí para hacer cine, como tú, el director. Emoción, aventura, drama, tensión, ... no sé hacerlo de otro modo. No quiero hacerlo de otro modo. Me muero por hacer más películas, pero no a costa de traicionarme a mi mismo. Supongo que soy de la vieja escuela. Cuando estudié composición me enamoré de los clásicos.
Usé electrónica prominentemente en ciertas partituras de mi carrera, como dos James Bond, pero la orquesta siempre fue dueña y señora, como considero que debe ser. La mezcla fue interesante, y añadió color, ritmo, textura, también intentas no estancarte, no repetirte... y ayudar a la película. El cine es mi vida, es mi pasión. Pero si te piden que te quedes en un rincón... pues no me da la gana. Stargate fue como Lawrence de Arabia, pero en el espacio. Me pregunto si por ejemplo me dejarían hacer algo similar hoy en día (suspira). "
Tengo que reconocer que lloré un poquito. Estamos hablando de un maestro, alguien cuyas dotes musicales y dramaticas se revelaron magníficas... pero se fue demasiado pronto. Intermitentemente vuelve y nos deja otra perla de su talento, aunque su último crédito cinematográfico data ya del 2014.
No es demasiado mayor. Aún hay esperanza.
Pongo esos dos emotis porque entre eso y lo que dije, es estar pero no estar disponible. Y vuelve a la mente la frase: "somos un nicho"; la mentalidad de los estudios no se centra en 5 freaks y medio.
PD: Lo de Arnold es digno de un SEÑOR.
Pues si. Pero que está todo guardadito, está. Eso es bueno, al menos. No sé que te parece lo que comenta Arnold, pero se me parte el alma. Ahora está más activo en la tele de su país (Dracula, Sherlock, The Good Omen...) porque se ve que la BBC deja hacer a los compositores hacer, y ahí tiene más margen de maniobra, aunque los presupuestos musicales sean mucho menores.
Los estudios no se centran en 5 freaks y medio... aunque bien que nos exprimen y sacan tajada de las ediciones limitadas a precio de oro.