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Branagh/Doyle
Respecto a Elfman, ciertamente el compositor no mentía: Cualquiera que viniese de escucharle en los 90 y en el 2000 entrase en una tienda a adquirir Proof Of Life, recibiría un shock importante: Loops electrónicos, percusión sampleada, soniquetes mediaventureros ¡y encima con el director de la excelsa Dolores Claiborne!... ¿que era eso?. ¿que demonios había pasado con el compositor que vino del mundo del rock y sorprendió con un sonido orquestal personalísimo con orquestaciones imaginativas, aliento melódico trágico y cierta melancolía?.
Después vino Planet of The Apes y la percepción se agravó para muchos (ya desglosé las virtudes de esta partitura): La percusión machacona y los loops electrónicos resultaron cansinos a mucha gente. En Spider Man, el nuevo Elfman intentó combinar esta nueva faceta compositiva con su estilo orquestal de toda la vida, y los resultados fueron desconcertantes: Había quienes le criticaron por parecerse demasiado a Batman y al mismo tiempo hubo quienes le pusieron verde porque ESO no sonaba a Elfman por ningún lado. :mparto:blink
Así las cosas, el compositor optó por la vía más sensata: Seguir haciendo lo que le salieses de sus pelirrojos cojones, :D.
Ultimamente, el foco crítico se ha centrado en un aspecto muy particular: Cómo Elfman demostró que podía volver a sus estilo de toda la vida cuando lo considerase necesario y que seguía siendo capaz de parir grandes obras (Big Fish, Hellboy II, The Wolfman, Alice In Wonderland, incluso la reciente Dumbo...), los aficionados la tomaron con lo siguiente; se dieron cuenta de que, en los últimos años, el compositor venía utilizando un numero desmesuradamente alto de orquestadores e incluso utilizando compositores para música adicional de manera regular, lo que llevó a estos fans (quien necesita enemigos con fans así), a poner el grito en el cielo aseverando que Elfman se habia convertido en una factoría a la Zimmer, y que al contratarle el solo se limitaba ya a proporcionar el sonido Elfman, esbozando las lineas principales y dejando el grueso de las partituras en manos de un equipo cada vez más extenso, todo lo contrario que el Elfman de antaño, ese que según Shirley Walker no permitía que nadie salvo el modificase una nota de sus partituras.
Como siempre, el compositor ha salido al paso diciendo que la edición y post producción de las películas se ha vuelto un proceso infernal en el que muchas veces necesita asistencia; pero que sigue manteniendo un control obsesivo y el se encarga del 99%, aunque siguen siendo mayoría los proyectos donde lo hace todo solo (lo cual es cierto y se puede verificar).
Como dijo Tripley, cuando a Horner le dio por usar probablemente la mayor cantidad de electrónica en su carrera combinada con su estilo orquestal (The Amazing Spider Man), se le alabó enormemente -justificadamente en mi opinión- y cuando Elfman hace lo mismo se le tiran al cuello. Pues eso.