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Branagh/Doyle
Yo tengo una anecdota con Ottman, Otto+, una tontería pero que me sacó una sonrisa y habla muy bien del carácter de este hombre.
Resulta que a principios de 2020, justo antes de la pandemia mi hijo mayor (que está actualmente en el conservatorio) le mandó un correo electrónico (a la dirección que aparece en su página web para que los fans puedan escribirle), preguntándole, en relación con los temas principales de Snow White y Apt Pupil, que por qué muchos temas principales de películas actuales ya no tenían esa estructura de pieza clásica, de música de concierto, con su inicio, su desarrollo, y su coda (son piezas de más de tres minutos de duración).
A las tres semanas y media, para nuestra sorpresa, recibimos respuesta. Traduzco, más o menos, resumidamente, lo que decía.
¡Hola!. Gran pregunta. La respuesta tiene que ver con cómo la edición de películas en Hollywood cambió a finales del siglo XX, con la introducción de procesos como Digital Intermediate, la revolución de los efectos digitales por ordenador, y la supresión de planos sostenidos o largos en favor de una edición más sincopada (hablo de forma general, por supuesto).
Cómo consecuencia, la música dejó de tener un papel tan preponderante en las películas, y una de las "bajas" resultantes de eso fue el montage de títulos iniciales, que prácticamente despareció del mapa. En esas secuencias de titulos iniciales, los compositores a menudo podían expresarse, normalmente elaborando una versión de concierto del tema principal, una mini suite del material temático, o una pequeña obertura, que es lo que hice en Apt Pupil (con su coda, todo ello sincronizado con los créditos (¡no es facil!). El maestro de esto en nuestro tiempo es, por supuesto, Danny Elfman, que a menudo PIDE a los directores la creación de este tipo de secuencias.
Con su progresiva desaparición, y una edición más sincopada en el metraje en si, los compositores han tenido que adaptarse, y componer piezas más cortas que se adapten al ritmo interno de la película. Añoro los tiempos donde se podían escribir cortes de 3-6 minutos, narrando y apoyando la dramaturgia, aunque sigue habiendo excepciones, por supuesto.
Blancanieves es un buen ejemplo de scoring de la vieja escuela del que me siento particularmente orgulloso. El score incluso tiene uno pequeño cierre al final del climax con un gesto orquestal (un flourish), a la manera del Hollywood clásico.