Hace poco una amiga me contó algo que le había pasado, que me llevó a pensar que no todo está perdido y que tidavía existen personas honestas. Así que he pensado en compartirlo por si conocéis casos similares que hayan ocurrido en la vida real.

Esta amiga iba en autobús con sus dos hijos, cargada con sus mochilas del cole, su bolso y demás parafernalia. Como tenía que acabar un trabajo estaba usando su portátil mientras viajaba.

Con todo el jaleo (y también hay que ser despistada), se dejó el portátil en el autobús. Hasta el día siguiente por la mañana ni se dio cuenta. Y, en esa misma mañana, el conductor del autobús fue a su casa a devolverle el portátil. Resulta que se dejó unas nóminas dentro del ordenador y, así, pudo ver su dirección.

¿Os resulta sorprendente? Un buen detalle por parte del conductor.