En su día me pareció un retrato aterrador pero muy fidedigno. Recuerdo el silencio tenso que se respiraba en la sala de cine durante y después de la proyección. Quizá yo hubiera aumentado la presencia musical en el film, haciendo más hincapié en los ensayos, relación con los músicos, aportando más actuaciones, etc.
También adoro la música de Amy, y se podría decir que a través de los años he desarrollado un cierto vínculo más allá de lo musical con la artista.
Tal y como presentaba el docu, fueron varios los que ejercieron una negativa influencia sobre ella, especialmente su padre, vergonzosamente preocupado por sacar rendimiento económico de su hija, y su ex novio con el que volvería para volverlo a dejar, etc, Blake Fielder.
Lo cierto es que ella era muy débil. Casi daba apuro apreciar hasta el punto en que desarrollaba sus dependencias emocionales, en momentos como en el que cuenta que después de discutir con su novio y ver cómo se cortaba con una botella ella hacía lo mismo como muestra de amor. Aberrante.
En fin, fue una vida de excesos, malas compañías y falta de fuerza de voluntad. Pero de no haber sido así, la Amy que nos gusta componiendo letras directas, de la calle, salvaje en el escenario e irreverente ante los medios no hubiera existido. Lo que vemos de ella era todo verdad, sin trampa ni cartón.