Pues por eso mismo quizá tampoco debamos considerarlo una víctima del sistema.
Nadie le ha apuntado con una pistola para que ponga la pasta.
Scott tendrá su lugar infranqueable en la Meca del Cine y ha dado obras descomunales en su vida cinemantografica, pero los último años ha tenido desbarros varios (como otros tantos genios)
Si en un principio no quiso saber nada más de Alíen porque estaba cooked, nadie le obligó a dar el giro.
Podía haberse bajado del barco y que cogiera otro el timón.
Pero claro, la pasta es la pasta.
"The trick is not minding that it hurts"