<blockquote>Quote:<hr>De todas formas, no creo que Filipo alcance el cénit de la redención por el hecho de ser asesinado, sigue siendo un cabronazo brutal y salvaje receloso de su antigua esposa que niega a su hijo la entrada con él en el circo (o lo que fuere) para no dar a entender que lo presenta como heredero.<hr></blockquote>

Estoy de acuerdo en que Filipo se presenta como un hombre brutal y salvaje pero… únicamente en el primer tercio de la película. Cuando digo que Stone se decanta claramente, y favorablemente, por este personaje es porque aún muerto sigue teniendo una presencia notable en los restantes dos tercios.
Puedo recordar un goteo de frases durante toda la película del estilo de: “Tu padre fue un gran rey”, “tu padre no hubiese hecho esto”, “tu padre trataba a sus generales como iguales” que unidos al flashback final intentan, en mi opinión, que el espectador sienta simpatía por este personaje. Bien es cierto que estas frases sirven para acentuar que Alejandro vivió con la alargada sombra de su padre encima, pero también aligeran al personaje de Filipo de ese lado negativo que exhibe al principio.

<blockquote>Quote:<hr>Por cierto, en "Yo, Claudio" el libro (no he visto la serie ), Livia es presentada como una grandísima hija de puta (monstruo manipulador es poco), mientras que Augusto es mucho más "buena persona", por decirlo de un modo simplista.<hr></blockquote>

Como dices, tanto en las novelas como en la serie, Livia es una gran hija de puta, pero al ser un personaje tan complejo también se le vislumbran luces entre las sombras y signos de arrepentimiento. De la misma manera Augusto, en la serie, resulta un personaje más puro que Livia pero con un lado oscuro bastante visible. En resumidas cuentas la gran diferencia que encuentro entre “Alexander” y “Yo, Claudio” es que ni Pullman ni Wise toman partido por ningún personaje excepto por Claudio y de una manera visiblemente y consciente auto-indulgente… por algo él es el narrador.


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<span style="color:blue;font-size:xx-small;">- Solamente creo que no puedo seguir viviendo en un lugar que abraza y nutre la apatía como si fuese una virtud.

- No eres diferente. No eres mejor.

- No dije que fuese diferente o mejor. No lo soy, diablos, me compadezco. La apatía es la solución. Es más fácil perderse en las drogas que enfrentarse a la vida. Es más fácil robar lo que uno quiere que ganarlo. Es más fácil pegar a un niño que educarlo. El amor requiere esfuerzo y trabajo.</span>
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