Posiblemente me esperaba algo más en plan cómico y una vez visto me ha parecido bastante normalito, por no decir soso y demasiado sobrio. "Homenaje a los espectáculos navideños de variedades de antaño", "homenaje a especiales de la vieja escuela" y titulares similares he podido leer en algunas críticas americanas.

La elegancia y encanto naturales de Murray junto a un bonito (aunque simple) mensaje lo más destacable de un especial que es 100% musical de villancicos clásicos con cameos sin pena ni gloria y alguna sub-historia en el hotel donde sucede. Aquí me parece que somos más de Raphael y el tamborilero.