La nueva Ley que pretende aplicar Trinidad, la ministra, es en resumidas cuentas, la que prohibirá de forma definitiva el hábito de fumar en TODOS los establecimientos, sin excepción, porque ha de prevalecer el derecho de los que trabajan allí, sobre el de unos cuantos, que en sus horas de asueto, consumen tabaco.

Por otro lado, el gremio de hostelería dice que perderá, en unos momentos francamente malos para el mundo empresarial, y sobre todo, para el pequeño comercio, mas de un 10 a un 20 por ciento de facturación, más las inversiones realizadas para adecuar sus locales a la ley que tan solo hace tras años se puso en vigor, sobre el consumo restringido en ciertos establecimientos con un número límite de personas.

Por tanto, ¿cambiarán los hábitos de la gente, con respecto a la entrada en bares, restaurantes y otros tugurios?

¿será el momento, de sacar terrazas a la calle y establecer otros nuevos negocios, como si fueran fumaderos de opio? No se perderán tantos clientes porque se ganarán otros que no fuman, y a los que se les negaba la entrada porque apestaba a tabacazo?