Supongo que este título llegará a corto plazo a nuestras pantallas, y tan solo quisiera evitaros, bajo mi humilde punto de vista, consumir inutilmente 86 preciosos minutos de vuestras vidas. Nos encontramos una vez más con otra cinta que intenta explotar el filón de los terrores infantiles (“Darkness”, “Ellos”, “En la Oscuridad”, “El Escondite”....) con inevitables ecos de sus antecedentes (hasta aparece un motel que trajo a mi memoria aquel de “Identity”), un guión (escrito por tres personas) vacío hasta la saciedad, que nos suscita una y otra vez el siguiente interrogante: Cuándo va a ocurrir algo?, una realización efectista con el inevitable montaje histérico que nada muestra, unos frenéticos movimientos de cámara y forzadas angulaciones que remiten descaradamente a mi muy querida trilogía de “Evil Dead”, aunque sin el poderío y coherencia de aquellos, y un desenlace aceleradisimo basado exclusivamente en una exhibicionista muestra de mediocres efectos especiales. Os resulta muy familiar? Pues eso es lo que encontraréis en esta prescindible producción de Sam Raimi, que siguiendo la estela de El GRITO no aporta nada de interés y que resulta tan tópica como esta crítica.

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